Por Nelson Armesto Echavez
Por estos días los foros de las principales paginas en Internet dedicadas a la música vallenata, se encuentran plagadas de seudo-analistas vallenatos que piden el retiro inmediato de Diomedes Díaz, de toda actividad que tenga que ver con el folclor del Valle del Cacique Upar.
Es obvio que la mayoría de esos medios sostienen sus paginas producto de la publicidad pagada por artistas de la nueva ola vallenata y los exponentes del mal llamado romanticismo que aunque es vallenato, es evidente que està màs cerca de la balada pop latina que de la esencia real del vallenato caja, guacharaca y acordeón.
Es patético ver como muchos directores de esos medios cibernautas descaradamente venden la idea a sus visitantes y foristas, que nos encontramos ante la presencia de un fenómeno musical que alberga una nueva generación de cantantes que abren puertas al vallenato en Colombia y en el mundo.
A quìen engañan? A sus visitantes?. A sus usuarios?. Yo creo que los primeros engañados por no decir que los únicos, son los mismos directores de esos medios, pues su arrogancia y capacidad para engañar, son los mismos factores que hacen que sus páginas se encierren en un “Círculo vicioso” que termina aislando la esencia del vallenato real.
No es que queramos tener Zuletas, Oñates, Zabaletas y Diomedes para toda la vida, que es el punto neurálgico que creen encontrar en nosotros aquellos que se molestan por esta clase de comentarios, sino, que nos preocupa que el vallenato ha perdido espacio en vez de ganar como irresponsablemente han querido inculcar a la gente, los programadores de radio y directores de Web que aprovechan el fanatismo de muchos para disfrazar la realidad catastrófica que vive el folclor vallenato en Colombia.
Hay una realidad que està a la vista y es que Silvestre Dangond, ocupa la portada de principales medios informativos en Internet, y que es muy publicitado por la Cadena Radial RCN, pero esa misma realidad nos indica que su esfuerzo no le ha servido aùn, para posicionarse y ser comparado siquiera con lo que hizo Marcos Díaz o Miguel Herrera en la década de los 80, que aunque se les desconozca sus trabajos hoy, escribieron unas páginas importante dentro del folclor que ni el tiempo, ni el Internet, ni las nuevas “figuras” del folclor vallenato han podido borrar pese a que invierten escandalosas sumas para manipular los medios que venden lo más distante a la realidad.
El ejemplo a mostrar es la Capital de la República donde Diomedes Díaz con los Zuleta, Oñate, Rafael Orozco, lograron mantener el vallenato en los primeros lugares compitiendo codo a codo con la salsa y la música popular, en una ciudad donde el vallenato es sinónimo de costeño y el costeño no es que tenga la mejor reputación entre los hijos de Bogotá.
Cuando el vallenato tenía poca fama, ellos lograron posicionarlo bien en la Capital hasta el punto que llegó a contar con tres emisoras que emitían vallenato las 24 horas del día como fueron Musical 1280 (Radio Única), La 1220 (La Vallenata) y Radio UNO, sin embargo, los mismos programadores de esos medios desplazaron a quienes los tuvieron en primeros lugares por unos artistas de una nueva generación vallenata, so pretexto de que ese era el vallenato que gustaba a la población del interior. (Cachacos).
El resultado fue lamentable para el folclor; pero beneficioso para los programadores de esos medios, pues a l mismo tiempo que el vallenato perdía interés sus bolsillos “engordaban” producto de una fraudulenta programación de un vallenato insípido, flaco y estúpido.
Aún así, a sabiendas que los resultados saltan a la vista, los programadores y directores de esos medios que comercializan con el vallenato, siguen vendiendo la estúpida idea que ese vallenato “moderno”, que ese vallenato nueva ola, le abre puertas al folclor y por eso en un claro abuso de poder, desplazaron el vallenato clásico para seguir manteniendo ese vallenato que cerró puertas al folclor en Bogotá por la monotonía de sus ritmos y letras sin sentido.
Le están metiendo el dedo en la boca a muchos con el cuento que el vallenato se ha posicionado en primeros lugares en el exterior gracias a la nueva ola vallenata y al balanato. A quién engañan?. Si el vallenato perdió la batalla en Bogotá donde se afianzó por décadas en el pasado con una población de más de 800 mil costeños que le servían de aliados, cómo nos van a decir que perdiendo una importante plaza como la capital de Colombia, van a conquistar mercados con grandes desventajas ante otros géneros musicales como Venezuela, México y USA. Por allá el vallenato es un ritmo más como la bachata en Colombia.
Que Diomedes Díaz se enfermó, que Diomedes Díaz incumplió, son titulares en algunas páginas de Internet; pero Diomedes no es solo enfermedad e incumplimientos. El “Cacique” en su larga trayectoria de éxitos ha hecho presentaciones recientes en Colombia y en el exterior donde la gente sale satisfecha y con ganas de volverlo a ver. Sin embargo de eso no dan cuenta esos medios hablados y escritos, a ellos les interesa vender la imagen de un Diomedes enfermo, cansado e incumplido, pues eso le sirve de ayuda a esos artistas que a la fuerza quieren imponer, porque el talento no les alcanza siquiera para lograr lo que Diomedes hizo en sus primeros cinco años de carrera artística.
Que la nueva ola suene con fuerza en Barranquilla, Santa Marta, Valledupar, Sincelejo, Montería, eso no es noticia novedosa. Allí el vallenato ha sonado desde la época de Pacho Rada, Luís Enrique, Alejo Durán, Calixto, Etc., y sonó por talento de los protagonistas de la época, pues no existía la payola, las FM mucho menos el Internet, y aún así, con esas desventajas para difundir ellos dieron a conocer el vallenato en el interior del País y cruzaron las fronteras para que lo conocieran en Venezuela y Monterrey.
Entonces llegando a una estrecha conclusión, podemos decir que los “padres” del vallenato sacaron nuestro folclor del “corral” abriendo otros espacios para que lo conocieran más allá de donde nació y que hubo una generación intermedia que lo sostuvo en primeros lugares hasta avanzada la década de los 90 y que esa generación intermedia sigue cantando; pero los directores de esos medios comerciales quieren acabarlos no programando sus canciones y difundiendo solo sus noticias adversas, para subir a la fuerza a una nueva generación de cantantes que a pesar de tener todas las ventajas de comunicación a su favor, retornan el vallenato a la costa (Y ya no con la misma fuerza) para meterlo en el mismo sitio y más grave aún, cerrando puertas para que no vuelva a salir más allá del “corral” de donde un día los mejores intérpretes del folclor lo sacaron y ahora irresponsablemente unos nuevos artistas y unos directores de medios pensando solo en el dinero, lo traen de regreso. ¡Ay ombe!.
Es obvio que la mayoría de esos medios sostienen sus paginas producto de la publicidad pagada por artistas de la nueva ola vallenata y los exponentes del mal llamado romanticismo que aunque es vallenato, es evidente que està màs cerca de la balada pop latina que de la esencia real del vallenato caja, guacharaca y acordeón.
Es patético ver como muchos directores de esos medios cibernautas descaradamente venden la idea a sus visitantes y foristas, que nos encontramos ante la presencia de un fenómeno musical que alberga una nueva generación de cantantes que abren puertas al vallenato en Colombia y en el mundo.
A quìen engañan? A sus visitantes?. A sus usuarios?. Yo creo que los primeros engañados por no decir que los únicos, son los mismos directores de esos medios, pues su arrogancia y capacidad para engañar, son los mismos factores que hacen que sus páginas se encierren en un “Círculo vicioso” que termina aislando la esencia del vallenato real.
No es que queramos tener Zuletas, Oñates, Zabaletas y Diomedes para toda la vida, que es el punto neurálgico que creen encontrar en nosotros aquellos que se molestan por esta clase de comentarios, sino, que nos preocupa que el vallenato ha perdido espacio en vez de ganar como irresponsablemente han querido inculcar a la gente, los programadores de radio y directores de Web que aprovechan el fanatismo de muchos para disfrazar la realidad catastrófica que vive el folclor vallenato en Colombia.
Hay una realidad que està a la vista y es que Silvestre Dangond, ocupa la portada de principales medios informativos en Internet, y que es muy publicitado por la Cadena Radial RCN, pero esa misma realidad nos indica que su esfuerzo no le ha servido aùn, para posicionarse y ser comparado siquiera con lo que hizo Marcos Díaz o Miguel Herrera en la década de los 80, que aunque se les desconozca sus trabajos hoy, escribieron unas páginas importante dentro del folclor que ni el tiempo, ni el Internet, ni las nuevas “figuras” del folclor vallenato han podido borrar pese a que invierten escandalosas sumas para manipular los medios que venden lo más distante a la realidad.
El ejemplo a mostrar es la Capital de la República donde Diomedes Díaz con los Zuleta, Oñate, Rafael Orozco, lograron mantener el vallenato en los primeros lugares compitiendo codo a codo con la salsa y la música popular, en una ciudad donde el vallenato es sinónimo de costeño y el costeño no es que tenga la mejor reputación entre los hijos de Bogotá.
Cuando el vallenato tenía poca fama, ellos lograron posicionarlo bien en la Capital hasta el punto que llegó a contar con tres emisoras que emitían vallenato las 24 horas del día como fueron Musical 1280 (Radio Única), La 1220 (La Vallenata) y Radio UNO, sin embargo, los mismos programadores de esos medios desplazaron a quienes los tuvieron en primeros lugares por unos artistas de una nueva generación vallenata, so pretexto de que ese era el vallenato que gustaba a la población del interior. (Cachacos).
El resultado fue lamentable para el folclor; pero beneficioso para los programadores de esos medios, pues a l mismo tiempo que el vallenato perdía interés sus bolsillos “engordaban” producto de una fraudulenta programación de un vallenato insípido, flaco y estúpido.
Aún así, a sabiendas que los resultados saltan a la vista, los programadores y directores de esos medios que comercializan con el vallenato, siguen vendiendo la estúpida idea que ese vallenato “moderno”, que ese vallenato nueva ola, le abre puertas al folclor y por eso en un claro abuso de poder, desplazaron el vallenato clásico para seguir manteniendo ese vallenato que cerró puertas al folclor en Bogotá por la monotonía de sus ritmos y letras sin sentido.
Le están metiendo el dedo en la boca a muchos con el cuento que el vallenato se ha posicionado en primeros lugares en el exterior gracias a la nueva ola vallenata y al balanato. A quién engañan?. Si el vallenato perdió la batalla en Bogotá donde se afianzó por décadas en el pasado con una población de más de 800 mil costeños que le servían de aliados, cómo nos van a decir que perdiendo una importante plaza como la capital de Colombia, van a conquistar mercados con grandes desventajas ante otros géneros musicales como Venezuela, México y USA. Por allá el vallenato es un ritmo más como la bachata en Colombia.
Que Diomedes Díaz se enfermó, que Diomedes Díaz incumplió, son titulares en algunas páginas de Internet; pero Diomedes no es solo enfermedad e incumplimientos. El “Cacique” en su larga trayectoria de éxitos ha hecho presentaciones recientes en Colombia y en el exterior donde la gente sale satisfecha y con ganas de volverlo a ver. Sin embargo de eso no dan cuenta esos medios hablados y escritos, a ellos les interesa vender la imagen de un Diomedes enfermo, cansado e incumplido, pues eso le sirve de ayuda a esos artistas que a la fuerza quieren imponer, porque el talento no les alcanza siquiera para lograr lo que Diomedes hizo en sus primeros cinco años de carrera artística.
Que la nueva ola suene con fuerza en Barranquilla, Santa Marta, Valledupar, Sincelejo, Montería, eso no es noticia novedosa. Allí el vallenato ha sonado desde la época de Pacho Rada, Luís Enrique, Alejo Durán, Calixto, Etc., y sonó por talento de los protagonistas de la época, pues no existía la payola, las FM mucho menos el Internet, y aún así, con esas desventajas para difundir ellos dieron a conocer el vallenato en el interior del País y cruzaron las fronteras para que lo conocieran en Venezuela y Monterrey.
Entonces llegando a una estrecha conclusión, podemos decir que los “padres” del vallenato sacaron nuestro folclor del “corral” abriendo otros espacios para que lo conocieran más allá de donde nació y que hubo una generación intermedia que lo sostuvo en primeros lugares hasta avanzada la década de los 90 y que esa generación intermedia sigue cantando; pero los directores de esos medios comerciales quieren acabarlos no programando sus canciones y difundiendo solo sus noticias adversas, para subir a la fuerza a una nueva generación de cantantes que a pesar de tener todas las ventajas de comunicación a su favor, retornan el vallenato a la costa (Y ya no con la misma fuerza) para meterlo en el mismo sitio y más grave aún, cerrando puertas para que no vuelva a salir más allá del “corral” de donde un día los mejores intérpretes del folclor lo sacaron y ahora irresponsablemente unos nuevos artistas y unos directores de medios pensando solo en el dinero, lo traen de regreso. ¡Ay ombe!.